sábado, 28 de agosto de 2010












Buenas. llevo mucho tiempo sin pasar por aquí, pero a ver si a partir de ahora me pongo las pilas un poco.


Este verano he estado aprendiendo a manejar un poco mi último regalo de cumpleaños, una cámara Nikon D60. ¡Qué difícil es esto de la fotografía! Pero

bueno, supongo que le iré cogiendo el truco. Con el modo manual y ya sin sol lo único que puedo hacer para que las fotos no salgan movidas es llevarme el trípode que me ha dado mi padre (un trípode de 300 kg de cuando el era adolescente) "Este trípode cuidalo que es buenísimo, mira los años que tiene y lo nuevo que está. Ni los de ahora tienen tantas posturas". Y es verdad lo que dice mi padre, pero hay que tener muchas ganas y tiempo para cargar con él...(y fuerza)

Esto es algo de lo que he hecho.Me falta mucha práctica y técnica, pero, ¡por algo se empieza!



sábado, 16 de enero de 2010

BAYAS DE LA FELICIDAD

ñam ñam

Estoy obsesionada con las bayitas estas...Por casualidad descubrí que el Covirán a pesar de ser el peor supermercado de la historia, tiene algo bueno, ¡tiene unas super bayas del Himalaya! Estas bayas las toma el pueblo de los Hunzas, que es el más longevo y sano del mundo y los médicos aconsejan su consumo diario. A riesgo de parecerme a mi madre diré que tienen mil vitaminas, oligoelementos y muchos nombres raros que no conozco, pero que son buenas para el sistema inmune, la vista, los huesos, la memoria, el hígado, el corazón, previene el cáncer, tiene inhibidores del envejecimiento e incluso aumenta la líbido (que aunque por supuesto no necesitemos eso todavía, es un dato curioso) Será por eso por lo que las llaman las bayas de la felicidad y por lo que los "himalayenses" tienen esa cara permanente de estar pasándoselo pipa. Con un puñadito al día es suficiente, y además, están buenísimas. Hala, a comer bayitas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Pompas de vagón.

Entró con mirada altiva y con él , las pompas de jabón.

El pequeño vagón, de luces amarillentas y sombras de fugaces paisajes, me pareció vacío hasta su llegada.

Los asientos vibraron sobre los oxidados raíles como si el tren entero se estremeciese ante su presencia.

Sentía tal curiosidad que no me preocupe por ocultarla. Nunca antes esas pompas de jabón acompañaron a nadie. Se mezclaban con la inestabilidad de un mundo que no conseguía visualizarlas.

El misterioso desconocido, se posó en el asiento que me retaba.

Sólo yo sabía su secreto...

Entonces el tren paró y él, se incorporó dando sus primeros pasos hacia la puerta. Pero algo le hizo detenerse y girar su cabeza.

-Que se cierre el telón.- Susurró en tono teatral , y dándole un vuelo a su capa se marchó, acompañado de sus pompas de jabón.

Aún me sigue inquietando su identidad. Aún sigo queriendo conocer sus misterios, y aún me sigo preguntando cómo sabía mi secreto. Cómo podía haber visto el telón rojo que me envolvía...


sshh

“Puta” maldijo para sí. Descubrió que nadie podía escuchar sus pensamientos y maldijo durante horas hasta que las palabras dejaron de tener ningún significado en su cabeza.