Entró con mirada altiva y con él , las pompas de jabón.
El pequeño vagón, de luces amarillentas y sombras de fugaces paisajes, me pareció vacío hasta su llegada.
Los asientos vibraron sobre los oxidados raíles como si el tren entero se estremeciese ante su presencia.
Sentía tal curiosidad que no me preocupe por ocultarla. Nunca antes esas pompas de jabón acompañaron a nadie. Se mezclaban con la inestabilidad de un mundo que no conseguía visualizarlas.
El misterioso desconocido, se posó en el asiento que me retaba.
Sólo yo sabía su secreto...
Entonces el tren paró y él, se incorporó dando sus primeros pasos hacia la puerta. Pero algo le hizo detenerse y girar su cabeza.
-Que se cierre el telón.- Susurró en tono teatral , y dándole un vuelo a su capa se marchó, acompañado de sus pompas de jabón.
Aún me sigue inquietando su identidad. Aún sigo queriendo conocer sus misterios, y aún me sigo preguntando cómo sabía mi secreto. Cómo podía haber visto el telón rojo que me envolvía...

